El XXV Máster de Medicina y Genética Reproductivas inaugura su Ciclo de Conferencias con la ponencia del doctor José Antonio Castilla

“Aspectos reproductivos en el franquismo: NODO y Consultorio de Elena Francis” analiza el discurso reproductivo del régimen y su influencia en la construcción de la identidad femenina.

La 25ª Edición del Máster de Medicina y Genética Reproductivas inició el pasado 6 de febrero la primera ponencia de su Ciclo de Conferencias en Reproducción Asistida titulada “Aspectos reproductivos en el franquismo: NODO y “Consultorio de Elena Francis”, a cargo del especialista José Antonio Castilla Alcalá, doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada, España. Especialista en Análisis Clínicos, Senior Clinical Embriologist por la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología, y la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción. Es Facultativo Especialista de Área del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada y responsable del Laboratorio de la Unidad de Reproducción Humana. Tanto las conferencias, como el Máster en Medicina y Genética Reproductivas, están organizadas conjuntamente por la Cátedra de Biomedicina Reproductiva Clínica Vistahermosa, el Área de Biología Celular de la Facultad de Medicina, Nuuma Genetics y la Unidad de Reproducción del Hospital HLA Vistahermosa de Alicante.

En su intervención, el doctor Castilla expuso en el siglo pasado, durante el régimen franquista la propaganda contempló diferentes aspectos reproductivos de forma que no siempre fue favorable a los intereses de las personas involucradas, especialmente a los de las mujeres. El NO-DO no fue un mero instrumento informativo, sino un eficaz mecanismo de construcción simbólica. A través de sus imágenes y narraciones, el régimen proyectó un modelo de mujer asociado casi exclusivamente a la maternidad y al hogar. Las noticias sobre premios a la natalidad, inauguraciones de maternidades o nacimientos múltiples reforzaban la idea de que tener hijos era no solo un deber moral, sino también un acto de patriotismo. De esta manera, subrayó el especialista, la maternidad se presentaba como destino natural y culminación de la identidad femenina, mientras que cualquier referencia a la anticoncepción quedaba silenciada o directamente prohibida por la legislación vigente, como recogía el Código Penal de 1944.

En este análisis histórico, el doctor Castilla mostró que el régimen vinculaba la modernización sanitaria —maternidades, avances técnicos, supervisión médica— con la legitimación política del Estado, que se mostraba como garante del bienestar social. Esta medicalización de la maternidad, presentada como signo de progreso, justificaba también la intervención en la esfera privada, bajo la premisa de corregir la supuesta ignorancia femenina y asegurar una crianza “adecuada” al ideal nacional-sindicalista.

De forma paralela, el doctor Castilla se refirió al programa radiofónico el “Consultorio de Elena Francis”, que desempeñó un papel clave en la difusión cotidiana de este modelo. Emitido durante casi cuatro décadas, el programa radiofónico respondía a las consultas de miles de mujeres —en su mayoría amas de casa, trabajadoras del servicio doméstico o modistas— que buscaban orientación sobre problemas sentimentales, familiares o íntimos. Las respuestas, redactadas por guionistas asesorados por sacerdotes, reforzaban valores como la abnegación, la paciencia y el sacrificio. El ideal femenino promovido era el de la mujer “callada y tenaz”, entregada al cuidado del marido y de los hijos, capaz de soportar dificultades con discreción y espíritu de servicio.

El hallazgo en 2005 de cerca de un millón de cartas dirigidas al consultorio —de las que se han podido estudiar miles— ha permitido comprender mejor las inquietudes reales de aquellas mujeres y el alcance social del programa, relató el especialista. Las recomendaciones habituales insistían en la resistencia silenciosa ante conflictos conyugales, la subordinación emocional y la aceptación del sufrimiento como parte inherente de la vida matrimonial. Incluso cuestiones relacionadas con la sexualidad, como la masturbación, eran abordadas desde categorías morales de culpa y pecado, asociándolas a supuestas consecuencias negativas en la descendencia.

Durante la ponencia, el doctor Castilla puso de relieve cómo estos discursos —cinematográficos, radiofónicos, pedagógicos y médicos— convergieron en un mismo objetivo: consolidar una identidad femenina al servicio de Dios, la Patria y la familia. Siguiendo los análisis sobre nacionalismos de Yuval-Davis y Anthias, explicó que “las mujeres fueron concebidas como reproductoras biológicas y culturales de la nación, transmisoras de valores y símbolos que delimitaban las fronteras morales del grupo. En este sentido, el control del cuerpo y de la función reproductiva femenina se convirtió en un eje central del proyecto autoritario”.

José Antonio Castillo cerró su conferencia con una reflexión final sobre la posible pervivencia de ciertos estereotipos en la sociedad actual, poniendo de relieve que comprender el contexto histórico y los mecanismos de propaganda que los sustentaron permite analizarlos críticamente y avanzar hacia una concepción de la salud reproductiva basada en la autonomía, la evidencia científica y el respeto a los derechos individuales.

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