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El dr. Miguel Barea defiende que en reproducción asistida se necesita individualizar los tratamientos para maximizar los resultados

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El director de la Unidad de Reproducción UR-IMED de Valencia asegura que los marcadores individuales de la reserva ovárica indican la dosis adecuada para cada paciente y elevan las probabilidades de éxito

El centro forma parte del Grupo UR que reúne distintas unidades de reproducción intrahospitalarias repartidas por todo el territorio español y varias clínicas internacionales

“Cada uno de nosotros es único y diferente al resto, esta certeza también se cumple en la medicina y en la reproducción asistida. Cada uno de nosotros contamos con diferentes factores demográficos, genéticos y cada mujer presenta distinta reserva ovárica”. Así inició el doctor Miguel Barea, director de la Unidad de Reproducción UR- IMED de Valencia, su ponencia “Marcadores individuales de la reserva ovárica” que ofreció a los alumnos del XVII Master de Medicina y Genética Reproductivas, organizado conjuntamente por la Cátedra de Biomedicina Reproductiva Clínica Vistahermosa y las unidades de Reproducción y Genéticas Vistahermosa de Alicante.

En su intervención, enmarcada en el ciclo de Conferencias Controversias en Reproducción de este programa, el doctor Barea subrayó que la solución a la diversidad es personalizar los tratamientos para cada paciente. “En reproducción asistida necesitamos de unos marcadores que nos permitan individualizar los tratamientos con el fin de maximizar resultados y minimizar complicaciones y riesgos. El objetivo es conseguir para cada paciente la medicación precisa y la dosis adecuada en el tiempo establecido, aumentando significativamente la eficacia y las tasas de éxito”.

Cada mujer nace con todos los óvulos de los que va a disponer a largo de su vida, que maduran de manera periódica desde la pubertad hasta la menopausia. La reserva ovárica es el número de óvulos restante en los ovario de una mujer y está directamente relacionada con la capacidad de tener hijos.

Los marcadores son sustancias que indican el estado biológico. Ayudan a obtener una información pronóstica real acerca de las posibilidades de concepción y valorar el tratamiento de estimulación más adecuado para obtener el mayor número de óvulos posible y elevar la probabilidad de éxito. “Los marcadores individuales son necesarios para evitar tanto el sobretratamiento en mujeres con alta respuesta ovárica, como el infratratamiento en mujeres con respuesta ovárica disminuida”, explica Miguel Barea.

Tipos de marcadores

Cada vez aumenta más el número de mujeres que deja su maternidad para el momento en el que encuentra la estabilidad emocional, económica, social e incluso física, que a día de hoy ronda los 40 años. Pero hoy día hay bastante divergencia entre el relog biológico y el personal. Biológicamente, a partir de los 38 años, la reserva ovárica disminuye no sólo en cantidad, sino en calidad.

  • La edad es el mejor biomarcador de la calidad de los óvulos. A mayor edad se obtiene un menor número de ovocitos, lo que disminuye la probabilidad de embarazo y la tasa de implantación ovocitaria
  • La hormona Antimulleriana (AMH) tiene un importante valor predictivo en cuanto a la cantidad. Mediante un análisis de sangre se mide la reserva ovárica y el número de ovocitos que hay disponibles en un determinado mes
  • El recuento de folículos antrales (RFA) se realiza mediante una ecografía. Un estudio desmostró en 2012 que los resultados del recuento de folículos antrales y la determinación de la antimúlleriana son menores en mujeres cuyas madres tuvieron la menopausia antes de los 45 años

“Para la mayoría de los médicos la valoración más fiables de la reserva ovárica es la combinación del recuento de folículos antrales con hormona antimúlleriana. Es resultado de ambos marcadores nos aporta la información necesaria para aplicar el protocolo más adecuado dirigido a obtener el mayor número de ovocitos”, asegura el especialista.

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