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García Sagredo explica las técnicas de edición genómica y sus posibles aplicaciones en Medicina Reproductiva

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Este procedimiento puede modificar las alteraciones cromosómicas de un embrión y hacerlo viable para que evolucione en un embarazo

Con la revolucionaria técnica de edición genómica Crispr/Cas 9, descubierta por el español Francisco Mójica, se puede hacer de todo, aseguró José Miguel García Sagredo, especialista en Genética y académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina en su ponencia titulada “Edición genómica en células germinales y embriones” ofrecida en el Hospital Clínica Vistahermosa, donde explicó en qué consisten las nuevas técnicas de edición genómica y sus posibles aplicaciones en medicina reproductiva. La conferencia fue organizada por la Cátedra de Biomedicina Reproductiva Clínica Vistahermosa, junto con el Área de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la UMH y la Unidad de Reproducción y Genética Vistahermosa de Alicante.

La técnica Crispr/Cas9 permite eliminar de forma selectiva aquellas secuencias de ADN no deseadas del genoma, cortando los fragmentos desechables. Se trata de una potente herramienta que permite editar las secuencias genéticas de humanos, bacterias o plantas de forma sencilla, rápida y económica, con la que los científicos pueden editar genes.

Con toda seguridad este procedimiento impulsará la investigación biomédica en las próximas décadas que tendrá muy pronto frutos directos en favor de la salud humana. “En el caso de enfermedades hereditarias, producidas por mutaciones de un gen, se consigue cortar la parte en la que se encuentra la información de esa mutación y frenar la enfermedad”, explica García Sagredo.

En el campo de la Medicina Reproductiva señala que “se está andando muy despacito y se está investigando en células germinales -óvulos y espermatozoides- para evitar la transmisión de enfermedades hereditarias y en embriones que no son viables, modificándolos para hacerlos viables y evolucionar en un embarazo”.

El riesgo de realizar alteraciones en el código de ADN de un embrión es que esta mutación trascienda a sus descendientes. A este proceso se denomina “ingeniería de la línea generacional”, porque cualquier niño modificado genéticamente transmitirá esos cambios a las generaciones posteriores a través de sus propias células germinales. “El desconocimiento de los efectos que se puedan generar fuera del gen que se modifica es lo que actualmente frena la alteración la secuencia genética en células germinales”, manifiesta García Sagredo. 

El académico indica que los avances en la investigación sobre la manipulación genética de células germinales y embriones requiere un acuerdo amplio sobre lo que es deseable, ya que podría abrirse una vía de introducir esta técnica con fines médicos que son más discutibles como modificar la apariencia física o la capacidad intelectual de los descendientes para la mejora humana.

En este sentido, el académico incide en que “desde el punto de vista ético, Europa tiene muy claro lo que rubricado en el convenio de Oviedo, donde se contempla el que no puede cambiarse el genoma de una persona salvo que sea para curar enfermedades” y hace hincapié que “en este tema los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad, en la medida en que tienen la capacidad de abrir debates sociales para conocer qué opina la sociedad sobre esta posibilidad de mejora humana”.

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